miércoles, 25 de abril de 2018

[Serial] Game Cap.4

¡Muuuuuy buenas! Mucho tiempo perdida, lo sé. Pero es que cambié de trabajo y me llevó un tiempo acostumbrarme al nuevo horario. ¡Pero aquí estoy! ¡No lo he abandonado de nuevo, no! ¡Calma! xD
La verdad es que este fic me está gustando mucho escribirlo, y tengo que añadir que últimanete estoy leyendo mucho Yaoi para "documentarme" (es una escusa, me encanta leer manga Yaoi *3*)
¡Tengo que aclarar que las parejas finales están más que decididas! Pero van a estar muuuy, muuuy enredadas, así que no las voy a publicar, y sí, aparecerán más Johnny's, ya podréis ir leyendo alguno en este fic. Habrá algunas parejas de los senpais, pero no profundizaré mucho en ellas, serán menciones, o tendrán algunos diálogos, pero estarán ahí. ^^
También decir que los chicos irán apareciendo poco a poco, y también la relación entre ellos.
Lo que está en cursiva son recuerdos de los personajes.

¡Sin más, a leer!



GAME.

Capítulo 4.



Respiraba profundamente, pues estaba tremendamente nervioso. Su jefe le había llamado y no sabía para qué. Estaba delante de su puerta sin saber muy bien qué hacer. Todavía tenía tiempo de salir corriendo, pues sabía perfectamente que sería para su despido. Suspiró y tocó la puerta.

- Adelante. - la voz autoritaria pero algo aguda sonó al otro lado del cristal de la puerta.
 
Abrió y allí, detras del enorme escritorio vio a su jefe. 

- ¿Me había mandado llamar, Chinen-sama? - inclinó un poco su cabeza mirando al suelo dubitativo.
- Así es, Takaki-kun. - el nombrado se irguió y caminó hasta los sillones que había delante de la mesa de su jefe. 

Tenía que reconocer que ese escritorio le quedaba bastante grande a Chinen, bueno, todo le quedaba grande a Chinen. Pues era de baja estatura, aunque llevaba las riendas de la empresa mejor que cualquier presidente anterior. No se le podía subestimar.

- ¿Sucede algo? - se atrevió a preguntar. Sabía lo despiadado y directo que podía ser el moreno y eso le ponía más nervioso todavía.

- Sí. - hizo una pausa donde cerró la carpeta que estaba leyendo. - Pero nada grave no te preocupes. - se quitó las gafas y le miró amablemente.

- Ah, me había asustado. - suspiró el mayor relajándose en su asiento.

- No pasa nada. - ensanchó la sonrisa, en cierta manera, le gustaba causar ese tipo de miedo. - Estarás una semana trabajando en la revista "Fantastic". - sentenció volviendo a ponerse las gafas y mirar la carpeta.

Takaki se extrañó, ¿por qué querría su jefe mandarle a una revista? 

- ¿Y eso por qué, señor? - habló mirándole incesante, quería saber por qué tendría que irse. No quería pasar tiempo lejos de... 

- Bueno, me he enterado que Yamada-kun, de Industrias Exportadoras Yamada, está pensando en abrir una nueva sucursal. - Takaki no entedía qué tenía que ver eso con su traslado. - Y nosotros somos una constructora... - siguió hablando mientras leía detenidamente ese informe.

- ¿Y qué tiene que ver eso conmigo, señor? - volvió a preguntar. El moreno estaba poniéndole histérico, tardaba mucho en hablar. 

- Bueno, Yamada les dará la exclusiva a ellos, y estará por allí cada poco. - levantó la vista. - Y eres el jefe del departamento de ventas, llevas 6 años en esta empresa, estás más que cualificado para este trabajo. - Chinen sonrió. - Tienes que convencerle de que haga la construcción con nosotros. - le miró fijamente con sus ojos marrones intensos. 

Takaki abrió los ojos sorprendido, Yamada era muy difícil de tratar, o eso había oído. 

- Entiende que si sale este proyecto, nuestra fama incrementará y muchas empresas querrán construir con nosotros. Tiene que salir bien, convéncele, sobórnale, haz lo que tengas que hacer para que diga que sí. - la voz de Chinen sonaba muy autoritaria.

- Entrarás allí en el departamento de ventas, no hace falta que ocultes tu identidad, he hablado con el director y ha dado el visto bueno. - hizo una pausa en la que se quitó las gafas de nuevo.

Takaki asintió y se levantó con intención de irse, tenía que asimilarlo, no le molestaba. Pero él era realmente tímido, el cambiar de aires y menos sin conocer ni la dinámica, ni a la gente ni nada.

- Por cierto. - le interrumpió su jefe cuando estaba por abrir la puerta. Takaki se giró mirando al moreno que le sonreía ampliamente. - También tendrás que conceder una entrevista, se lo he prometido al director. 

- ¿Sobre qué? - se atrevió a preguntar.

- Supongo que sobre nuestras ventas, no lo sé, tu cualquier cosa que te pregunten, respóndela correctamente. Sin comprometer a la empresa. - sentenció el moreno sin ni si quiera mirarle.

Takaki salió de la oficina y caminó por el pasillo para dirigirse al ascensor. Iba pensando en todo y en nada. Sabía que conseguir el proyecto de Yamada-san era más que importante y más para su carrera, si lo conseguía ascendería a un alto cargo. Pero no le gustaba nada eso de tener que andar cambiándose, aunque sería por una semana nada más.

- Oh, Takaki-kun has llegado. - sintió a alguien hablar en cuanto posó un pie fuera del ascensor. No se sorprendió de encontrar a Inoo.

- Buenas, Inoo-kun. - sonrió y siguió caminando. Rápidamente sintió los pasos de Inoo detrás de él. Desde que había entrado en la empresa ese chico era como su sombra, entendía que acababa de entrar y quería hacerle la pelota, puesto que era su jefe.

- ¿Le apetece un café? - Inoo sonrió tímido.

- Claro, solo tú sabes como me gustan. - Takaki sonrió ampliamente.

El corazón de Kei se aceleró al escuchar esas palabras, ¿podría albergar alguna esperanza? Miró fijamente al mayor, percatándose de que lo había dicho sin ningún tipo de intención. Takaki era así, en ese aspecto era como un niño, trasparente y puro como un niño.

Se dio la vuelta y corrió hacia la cafetería a prepararle una taza de café calentita.

Takaki le miró partir, más tarde le diría lo que había hablado con el jefe.





***





Arioka se dejó caer sobre la silla de su escritorio. Estaba cansado la jornada se le estaba haciendo eterna. Bueno, y también porque ayer poco había podido dormir. El arrogante de Yamada le había tenido hasta las 2 de la noche tomando algo con él.

" - ¿Cómo que has quedado? - repitió Inoo sorprendido, cuando él se había ido a la cocina le había dejado medio discutiendo con el chico.

- Sí, así de impertinente es ese mocoso. - habló malhumorado dejándose caer en el sillón. Maldecía su mala suerte y estuvo a punto de echarle la culpa a Inoo por haberle mandado llamar. Pero sabía que Inoo tenía razón.

- Voy a ducharme, hemos quedado a las 8 - eran la siete de la tarde. 




Las ocho en punto y ya estaba en el portal de su edificio esperando a que Yamada llegase. Miraba su reloj indeciso, la idea de marcharse de ahí y darle plantón se le pasó por la cabeza, pero recordó lo que le había dicho, le había chantajeado con no dar la exclusiva. Y conociendo a su jefe le daría una reprimienda que sería recordada en la oficina durante al menos 5 años...

Un coche negro deportivo y bastante caro paró delante de él. La ventanilla del copiloto se bajó lentamente, pues tenía los cristales tintados y no se veía nada del interior. Suspiró al darse cuenta que su "acompañante" estaba ahí sonriéndole de lado. Tenía que reconocer que esas gafas de sol que llevaba y que se había bajado para mirarle por encima de ellas, le quedaban muy, pero que muy, bien. Traía el pelo despeinado, y le caía elegantemente por la frente, no lo traía tan repeinado como en la oficina. También se fijó en la simple camiseta negra con pico en V que llevaba, marcándole los pectorales y sus ejercitados brazos.

- ¿Subes? - ensanchó la sonrisa de medio lado que llevaba e intensificó la mirada que le lanzaba por encima de las gafas de sol. Daiki bufó algo molesto, cuando cualquier otra chica hubiese subido al coche corriendo y suspirando amor, a él solamente le aburría la situación.

Hizo caso y se arrimó al coche para subir en el asiento del copiloto. Yamada sonreía contento, había conseguido que el chico accediese a quedar con él. Lo de la esclusiva era verdad y sabía que podría utilizarlo, pues creía que de ninguna otra forma llegaría a juntarse con Arioka. Y tenía que admitir que nunca se habría podido imaginar que ese sería el estilo de vestir del chico. Pues llevaba una sudadera negra junto con unos jeans ajustados algo rotos, nada parecido al impecable traje que había llevado en la entrevista.

- ¿Dónde quieres ir? - preguntó el menor.

El coche corría por las calles de Tokyo a gran velocidad, sorprendiendo a Daiki que nunca había montado en un coche de ese calibre. Daiki le miró de reojo admirando los jeans que llevaba bastante apretados, se fijó en una cadena de oro que colgaba de su cuello, dándole un aspecto macarra.

- ¿Ahora preguntas? Creí que lo tendrías todo planeado. - bufó apartando la mirada de él y fijándola en su ventanilla. Tenía que apartarla, pues algo en su estómago se movió, algo que le hizo sentirse incómodo.

- Sí, claro que lo tengo todo planeado. Pero quería saber si tenías algo en mente. - sonrió mirando hacia la cerretera con el viento meciéndole levemente los cabellos, pues tenía su ventanilla algo bajada.

Daiki le miró exasperado, de verdad que le sacaba de quicio. Casi le había obligado a ir, bueno sin casi, ¿y ahora le preguntaba si quería ir a algún sitio en específico?

- Primero iremos a tomar unas copas, las hacen increíbles. - habló mientras le miraba pero giró la cabeza de nueva cuenta para mirar la carretera.

Daiki no dijo nada, no tenía gana de nada y menos de estar en el coche de ese sujeto. Siguió mirando a través de la ventana intentando despejar su mente.

El tiempo transcurrió en silencio. Daiki se dio cuenta que habían llegado cuando el auto se paró y notó que estaban en un lugar costero. Se sorprendió, la verdad que estaba bastante absorto en su mente que no le había prestado atención al paisaje. Escuchó cómo Ryosuke abría la puerta así que hizo lo mismo y se bajó del coche.

Nada más poner un pie en el suelo el aire fresco le golpeó en la cara, un aire algo frío, pues estaban en la costa. Pero los 23ºC que hacían disimulaba la brisa, incluso casi se agradecía. Dio la vuelta al coche y se puso al lado del menor, observando cómo este le daba las llaves de su deportivo al aparcacoches del bar. 

Miró el establecimiento y se sorprendió, tenía un aire caribeño, con palmeras y en la terraza en vez de asfalto había arena. Las mesas y sillas de madera y en el centro de las mesas, unos cocos que hacían de basureros. La fachada en un color crema que acompañaba perfectamente el lugar.

- ¿Increíble verdad? - sonrió Yamada al ver el rostro asombrado del otro. Este le miró y asintió sin salir de su asombro. 

Esa cara agradó a Ryosuke, parecía que el Daiki había bajado la guardia y eso le gustó, pues quería poder acercarse a él. Caminó y el mayor le siguió, se acercó al metre y éste les indicó la mesa en la que se iban a sentar. La verdad era que sí que era un lugar de copas, pero podías encargar algo de comida rápida cómo hamburguesas o pizzas, muy occidental el lugar.

- Es increíble. - repitió el mayor observando el lugar, la verdad es que era impresionante. 

Se fijó en la gente de alrededor y notó que todos parecían tener dinero. Buenos peinados, buena ropa, buena presencia y modales... Y entonces se miró a él, desentonaba completamente con el ambiente. Decidió sacarse la sudadera, dejando mostrar su camiseta básica blanca, que parecía que pegaba algo más con el ambiente playero.

Yamada le observó quitarse la sudadera, pudo observar que debajo había una camiseta blanca simple. Esta se le adheria a su pecho, no lo tenía muy tonoficado pero podía intuir que algo de atención le prestaba a su físico. Le quedaba bien ese estilo, su cabello negro lo traía algo rizado.

- ¿Ya sabes que vas a pedir? - comentó el mayor leyendo la carta de copas y cócteles. Todos tenían muy buena pinta y nombres extraños.

Yamada salió de su ensoñación y cogió su carta. La camarera llegó, les tomó nota y se fue no antes sin lanzarle una mirada coqueta a Yamada, cosa que este no notó. Pero Daiki si.

- Estarás cansado... - comentó casi sin darse cuenta. Ryosuke le miró sin comprender a qué se refería. - De que te lancen esas miraditas todo el tiempo... - continuó el mayor.

A él nunca le había pasado, bueno, nunca había tenido un interés romántico y mucho menos alguna relación. 

- Bueno, más que cansado... acostumbrado yo creo. - comentó con un dedo en la barbilla para después darle una sonrisa curva. 

Daiki rodó los ojos, había notado en esa frase cierto... orgullo. Parecía que la situación le prestaba, el llamar la atención del género femenino le regocijaba a su parecer.

- Cómo no... - suspiró cansado, intentaba mantener una conversación con el menor, pero éste tenía un enorme ego como para ello. 

- ¿Has tenido o tienes alguna relación, Arioka-san? - preguntó Ryosuke mientras se apoyaba en la mesa y le miraba intensamente.

- No, ni tengo interés en ello. - su sinceridad consternó un poco al otro, que abrió levemente los ojos.

- Oh, ¿se debe a alguna experiencia traumática del pasado? - Daiki empezaba a incomodarse, ¿a qué venía ese repentino interés en su vida amorosa? Tragó saliva.

- Para nada. - hizo una pausa en la que le miró de nuevo. - Solamente no tengo interés. Ya aparecerá la persona, no tengo intención de buscarla. - 

- Aquí tenéis. - interrumpió la camarera la siguiente pregunta que iba a hacerle Yamada. Daiki le agradeció interamente a esa chica, que era bastante mona, la intromisión.

Se fijó en el color de la bebida de Ryosuke y se sorprendió al ver que era azul. La suya tenía un color amarillo claro, pues llevaba piña. Esperó a que el menor lo probase y se fijó en su expresión.

- ¿Sabe bien? Tiene un color un tanto... - no continuó la frase pues no encontraba adjetivo bueno. Yamada le miró y asintió.

- ¿Quieres probar? - le apuntó con la pajita. Daiki desconfió pero optó por asentir, ¿por qué no?
Se arrimó a la pajita y sorbió de ella, acto seguido el frío líquido pasó por su garganta refrescándole. Se sorprendió cuando notó que sabía delicioso.

- ¿Rico verdad? - sonrió Yamada, Daiki solamente asintió. Sí, estaba bastante bueno.

Arioka se fijó cómo Ryosuke volvía a acercar sus labios a la pajita, sorbiendo por la misma que había bebido él, aún cuando había dos. Notó los carnosos labios del menor en ese acto, rosas y brillantes, tocando el lugar que antes habían tocado los suyos. Prácticamente sus salivas se habían unido ahí, ¿era a eso lo que las chicas llamaban un beso indirecto?  

- ¿Puedo probar del tuyo? - Daiki salió de su mente cuando el otro pronunció esas palabras.

Yamada sonreía, pues había encontrado al mayor mirándole los labios. ¿Qué estaría pensando? Eso solamente aumentaba su ego, que no era poco.

- Claro. - giró la copa y le apuntó con la pajita.

- Mmm... rico. - susurró después de saborear el líquido.
 




****




- ¡Dai-chan! - llamó Yuto sacándole de sus pensamientos. 

Este se sobresaltó en su silla. ¿Qué hacía Nakajima ahí? 

- ¡Yuto! - exclamó mirándole. - ¿Qué haces aquí? - Nakajima amplió su sonrisa.

- Habíamos quedado para tomar algo ¿recuerdas? - su tono entusiasta cansó a Daiki.

Nakajima era siempre muy enérgico, él también, aunque el menor estaba en otro nivel, un nivel al que sólo podía llegar Yuto. No se cansaba con nada, tanto era así, que tenía tropecientos mil hobbies, le gustaba la fotografía, la batería, la equitación, la música... de todo.

- ¿Era así? - no se acordaba que había quedado con él.

- Bueno. - Yuto se sentó en su escritorio, eran bastante cercanos así que a Daiki no le molestó que se sentase encima de unos papeles. - Es normal, estabas bastante... perjudicado. - el menor soltó una risa.

- Borracho, estaba borracho, puedes decirlo. - Daiki se levantó de la silla y colocó una carpeta en la estantería. Con razón no se acordaba.

- Pues lo prometiste. - Nakajima hizo un leve puchero mientras decía aquello. Daiki suspiró solamente quería llegar a su casa y descansar, ya que ayer no había podido.

- Está bien. - sentenció girándose para mirarle. - Pero pagas tú la cena. - Daiki sonrió al ver la cara de asombro del moreno.

- No habíamos hablado nada de cena. - Yuto trató de recordar si habían acordado de cenar juntos, pero no, no había sido.

- ¿Quieres que vaya o no? - comentó divertido Daiki. No sabía por qué pero Yuto siempre hacía lo que le pedía, podía resultar bastante útil cuando requería.

- ¡Sí, sí! ¡Yo pago! - exclamó nuevamente enérgico cogiendo el maletín de Daiki y la chaqueta.
Daiki sonrió ampliamente, le serviría para despejar, además eran las 8, no era tan tarde. Podría salir con Yuto y volver temprano a casa. 

Nakajima y Arioka salían juntos de la empresa hablando trivialidades y sonriendo, la verdad que estaban siendo bastante escandalosos, cuando se juntaban siempre era así. Cuando estaban por salir se cruzaron con una persona que Daiki conocía bien.

- ¡Takaki! - exclamó sorprendido de ver ahí el chico que le gustaba a su mejor amigo. Este se giró sorprendido al llamado, no esperaba que nadie de la revista le conocíese. - ¡Sí que eres tú! - sonrió ampliamente Daiki.

- Oh, Arioka. ¿Trabajas aquí? - preguntó totalmente sorprendido el mayor. Nakajima que era ajeno a todo les miraba hablar sorprendido.

- Sí, ahora mismo terminé. ¿Y tú? Nunca te había visto por aquí. - comentó Arioka.
- Estaré aquí una semana. - contestó Yuya sin sonreír.

A Nakajima le sorprendió que alguien tan serio pudiese estar hablando con Daiki, quien era muy ruidoso y esclandaloso, ¿de qué se podían conocer? 

- ¡Vaya! - Daiki miró por un segundo a Yuto intentando pedirle permiso pero este no entendió nada. - Estábamos por salir a cenar, ¿quieres venir? - 

¡¿Qué?! se preguntaba Yuto interamente. ¿Por qué siempre sus "citas" con Daiki tenían que acabar truncadas? Si no era porque este se emborrachaba, no podía ir y ahora invitaba a ese chico que no conocía de nada. Y que tenía aspecto peligroso, todo había que decirlo.

- No, gracias, no quiero molestar. - se negó intentando seguir caminando. La verdad es que le daba vergüenza, aunque no lo pareciese era bastante tímido.

- No, no molestas, ¿verdad, Yuto? - se giró a mirar a su amigo en busca de apoyo. Nakajima se lo pensó, realmente quería un rato a solas con Daiki...

- No, claro que no. - se rindió ante la mirada de súplica que le estaba mandando Arioka. Este sonrió ampliamente. 

- Está bien. - suspiró derrotado, algo le decía que Daiki no iba a parar hasta convencerlo. Se giró y caminó con ellos. Yuto se quedó mirando intensamente a la tercera persona, ¿quién podía ser? ¿Un rival?





****





- Que raro que me invites a cenar. - sonrió Chinen mientras acercaba la copa de vino a su boca mirándole divertido.

- Me apetecía salir a cenar. - sonrió de vuelta Ryosuke. 

Chinen dejó la copa en su sitio y le miró intensamente. 

- Me he enterado que abrirás una sucursal... - habló manteniendo la sonrisa. Yamada rodó los ojos.
- No quiero hablar de trabajo. - musitó algo cansado. De verdad que era en lo último que quería pensar. Estiró su mano para acariciar la de Chinen mientras le sonreía coqueto.

- Vale, vale... - no podía resistirse a esa sonrisa. - Pero es que es raro... - continuó, es que era la verdad. Normalmente ellos solamente se limitaban a encontrarse en la cama.

- ¿Tan raro es que quiera salir a cenar con un viejo amigo? - aumentó la sonrisa y rompió el contacto con la mano del moreno. Cogió la servilleta y se la colocó en las piernas.

- No, no. - Chinen imitó al mayor cogiendo la servilleta. - Pero está claro que se debe a algo... - le miró intensamente intentando descifrar algo en el rostro de Ryosuke. 

Este solamente sonrió y negó con la cabeza. Yuri era... bastante protector con él. Siempre estaba muy atento a él y lo agradecía, pues llevaban siendo amigos desde la secundaria. Y realmente congeniaban en todo, en los negocios, en los gustos musicales, en la comida... incluso en la cama se entendían perfectamente.

- ¿Qué tal el día? - preguntó el mayor bebiendo un sorbo de su vino tinto. El otro bufó.

- Ajetreado como siempre. - suspiró y se pasó la mano por la cabeza. - Koyama-san sigue sin querer darme a mí el proyecto del centro comercial... - volvió a pegar un trago al vino rosado de su copa.

- ¿Sigue igual? - preguntó interesado el mayor. - Bueno, tengo entendido que Koyama-san es difícil de convencer. - hizo una pausa en la que rodó la vista por el restaurante.

- Sí, pero sabes que yo siempre me salgo con la mía. - sonrió orgulloso Chinen. La verdad es que era bastante perseverante, siempre lograba lo que se proponía.

- Sí, pero sabes que seguramente le haya dado el proyecto a Nishikido-san. - bebió de nuevo de la copa. Era un vino francés exquisito, bastante caro, pero muy bueno.

- Lo sé, claro que lo sé. - dijo exasperado. 

Ese proyecto le traía de cabeza, creía conocer los puntos débiles de Koyama, pero no había conseguido nada. Había mandado a su mejor empleado, bastante estratega, e incluso había rebajado el porcentaje de las ganacias para su empresa, pero también sabía que si le había dado el proyecto a Nishikido nada podía hacer. Pues eran viejos "socios" por decirlo de alguna manera. Cada que Koyama tenía algún proyecto, la empresa constructora de Nishikido era la que se encargaba de ellos. Eran viejos amigos.

- Y tu día, ¿qué tal ha estado? - devolvió la pregunta Chinen intentando quitarse el tema del centro comercial de la cabeza.

- Cansado como siempre, menos mal que tengo a Keito que si no... - dijo divertido Yamada. 

- Sí, es muy competente. - elogió Chinen bebiendo de nuevo. - Y hacerse cargo de ti no es nada fácil. - soltó una risa el menor al ver el ceño fruncido de Yamada.

- ¿Qué quieres decir? - seguía con el ceño fruncido el mayor. Yuri rió al verle tan ofendido.

- ¿No te acuerdas quién te sacaba de todos los líos en la secundaria? - recordó el menor, a  su mente vinieron todos los problemas de los que había salvado a Ryosuke en el pasado.

- Vale, tienes razón. - dijo recordando el también. - Pero por eso le pago bien. - soltó divertido el mayor.

- No hay bastante dinero que se pague por cuidar de ti. - Chinen soltó una carcajada al decir eso. Y más al ver el leve enfado que reflejaba la cara de Yamada. 

El camarero llegó con los suculentos platos que habían pedido minutos antes. Una carne de primera calidad acompañada por increíbles vegetales y decorada perfectamente.

- ¿Trabajaste hasta tarde ayer? - preguntó Chinen llevándose un trozo de su carne a la boca, saboreándola. Miró al otro como cortaba su filete.

- No, ¿por qué la pregunta? - dijo sin mirarle, fijándose y disfrutando del aroma que emanaba del plato.

- Como no me llamaste... - Chinen dejó el cuchillo a un lado y le miró. Si no había trabajado hasta tarde, ¿qué más había podido hacer? 

- Ah, eso. - hizo una pausa en la que llevó el trozo de carne a su boca. - Quedé con un amigo. - respondió cuando tragó la comida.

- ¿Un amigo? - susurró Yuri sin creérselo.

¿Desde cuando Yamada tenía amigos? Era poco sociable y nunca caía bien a la primera de cambio. Era algo déspota. ¿Podría ser la persona que le había llamado la otra noche? Tenía mucha curiosidad por saber quién era. 

- ¿De la universidad? - preguntó nuevamente, quería saber quién era ese amigo por el que no le había llamado.

- No. - contestó el mayor mirándole mientras saboreaba otro trozo de carne. - Nunca me canso de este sitio. Dejaré propina para el cocinero. - 

Chinen no le escuchaba estaba en sus pensamientos. Quería saber quién era esa persona. Yamada no salía con cualquiera, bueno, solamente si era para sexo, pero conocidos. ¿Habría mantenido relaciones con ese "amigo" anoche? ¿Qué habían hecho? ¿Habían salido a cenar como ellos ahora?
¿O a tomar algo? ¿Después habían ido al apartamento de Yamada? ¡Quería saberlo! Siempre era así cuando se enteraba de alguna aventura de Ryosuke. Siempre se ponía de esa manera, no quería que lo alejasen de él. 

- ¿Yuri? - posó su mano encima del nombrado. Este reaccionó al llamado y le sonrió. - ¿Pasa algo? ¿No te gusta? - preguntó acariciando con su pulgar la mano del menor. Este le devolvió el roce y negó con la cabeza.





****





- ¿Os apetece ir a algún sitio ahora? - preguntó Daiki a sus acompañantes que salían del restaurante en el que habían cenado.

- Sí, ¿por qué no? - contestó Takaki. La verdad es que no tenía prisa y esos dos le habían caído bastante bien.

- No tenías por qué haber pagado tú, Takaki-kun. - comentó Yuto que fue el último en salir mientras se ponía su chaqueta.

- Claro que sí, qué menos. - sonrió levemente el mayor. Daiki sonrió también, Inoo tenía muy buen gusto, era un chico bastante simpático y a pesar de apariencia era bastante tierno.

- ¿Por qué no vamos donde Massu? - preguntó Arioka interrumpiendo la charla que mantenían los otros dos.

Takaki le miró con confusión y Yuto suspiró.

- Te gusta mucho ir donde Massu ¿no? - sonrió el menor de los tres. Arioka asintió, claro que le gustaba pues eran buenos amigos. Massu compartía su misma aficción por la música americana.

- Me parece bien ir, pero no sé donde queda. - habló Takaki levantando los hombros. Los otros dos sonrieron. 

- Queda cerca de mi casa, no te preocupes. - respondió Daiki sonriendo y sacó las llaves de su coche.




- ¡Bienvenidos! - saludó Massu a los que acababan de entrar. Sonrió al ver que era Daiki.

- ¡Hola Massu! - Daiki caminó hasta la barra y se sentó en los taburetes, los otros dos le siguieron.

- Hola, Daiki. - se giró y cogió la botella de sake con tres vasitos. - Cada día me traes más gente. - Massu sonrió con su característica sonrisa. El nombrado sonrió también.

- Sí, vas a tener que empezar a pagarme. - finalizó Arioka cogiendo su vasito.

- ¿Para que te lo gastes en bebida? - habló Yuto cuando se sentó a la derecha de Arioka. Takaki hizo lo mismo pero a la izquierda.

- No me importaría hacerlo si es aquí. - dijo Massu sonriente. 

Los tres comenzaron a charlar amenamente en ese bar donde había algo de gente. Bebían poco a poco el sake que les había servido el dueño.

- Y dime Takaki, ¿tienes pareja? - Arioka sonrió girándose a mirarle, sería bueno investigar un poco para Inoo.

- No. - habló, cogió el vaso y se tragó el líquido de golpe. - Pero sí hay alguien... - no continuó, por que la verdad que era bastante tímido en estos temas, bueno, tímido en general.

- ¡Oh, qué bien! - exclamó Yuto tan enérgico como siempre.

Arioka rodó la mirada, solamente podía pensar en Inoo, su amigo. Otra decepción para el chico, ¿por qué tenía tan mala suerte en el amor?

- ¿Es tu amiga o algo así? - preguntó el menor de los tres totalmente entusiasmado.

- Bueno... - comenzó Takaki captando la atención de los otros dos. Y la de Massu que limpiaba un vaso disimuladamente mientras escuchaba a escondidas. 

- No es una chica... - susurró totalmente sonrojado. 

Arioka abrió los ojos. Nakajima simplemente sonrió. 

- ¿Cómo que no es una chica? - preguntó levemente Arioka. No se lo podía creer. - ¿Eres...? - no pudo continuar, simplemente la imagen de Takaki homosexual no se le venía a la cabeza.

El otro simplemente asintió. Era la primera vez que lo confesaba en voz alta. Admitirlo no le resultaba fácil, pues venía de una familia bastante tradicional en ese aspecto, si su padre se enteraba... No quería ni pensarlo. Supuso que se debía al alcohol que llevaba ya ingerido.

Arioka y Nakajima abrieron los ojos sorprendentemente.

- ¡Bievenido al club! - gritó el menor. Daiki se giró hacia el que acababa de hablar, abriendo aún más los ojos si podía. 

- Yuto tu también eres... - no pudo continuar. No podía decir la palabra, no es que fuese homófobo ni nada parecido, es más, su mejor amigo era gay, pero no se lo esperaba de Yuto.

- Así es. - sonrió Yuto. Levantó su vaso y lo llevó a su boca para beberse el contenido. Takaki imitó el gesto y se bebió el líquido que le ardió la garganta.

Arioka no sabía qué hacer ni qué pensar. Sin darse cuenta estaba rodeado de homosexuales, no tenía nada de malo, pues Inoo era su mejor amigo y no lo cambiaba por nada. Pero ya eran tres personas en dos días que le confesaban su condicción sexual.





***





Yamada y Arioka llegaban al restaurante. Ambos se posaron del deportivo del menor y éste volvió a entregar las llaves a un chico que esperaba recibirlas. El restaurante, decidido por Ryosuke, era un italiano que parecía bastante refinado. Se quedó mirando la fachada, de nuevo maravillado. 

Yamada que le observó sonrió alegre. Ese chico era bastante interesante, parecía asombrarle cualquier cosa, esa misma expresión de asombro fue la que puso cuando llegaron al otro local.

- Tiene dos estrellas michelín. - susurró cerca del oído del otro, para molestarle. Arioka se giró y se sobó el oído. Había sentido su aliento rozarle la oreja y eso le erizó la piel. 

El otro comenzó a caminar y le siguió. Algo malhumorado porque el otro le había susurrado al oído. No le gustaba que ese chiquillo tuviese esas confianzas con él, ¿de qué iba? ¡Tenía que tenerle cierto respeto! 

Dentro la decoración le maravilló aún más. Todo en tonos cálidos, completamente complementado. Desde las servilletas hasta las cortinas, pasando por las lámparas. Imitó los pasos de Yamada que a su vez era guíado por el metre. Llegaron a un sitio algo aislado del resto, y el metre les indicó su mesa.

Se sentaron uno en frente del otro. Arioka seguía mirando el lugar, examinándolo todo. Ryosuke simplemente cogió la carta, estaba cansado de ir a ese sitio, así que no le veía nada especial.

- Qué buen sitio... - susurró el mayor acercándose un poco al otro. Pues sabía que en esa clase de sitios se hablaba en voz baja, era como una regla entre la gente de clase alta.

Ryosuke sonrió, en esos momentos el otro parecía un niño. Podía ver en sus ojos chocolate un brillo de emoción. Eso le divertía y a la vez aumentaba su interés por él. Meramente sexual, claro está.
Pidieron su comida y cuando llegó se pusieron a hablar de diversos temas tipo; el tiempo que llevaba el mayor trabajando para la revista, lo difícil que era para Yamada ser el CEO de su empresa y demás... Parecía que se estaban llevando bastante bien, había ciertas cosas en la personalidad del menor que a Daiki no le gustaba, pero quitándolas era un chico bastante normal y divertido.

- Y dime... - habló el mayor, mientras trabaja un bocado de su exquisito pescado. - ¿Sueles traer aquí a tus chicas? - preguntó sonriente.

Yamada sonrió de lado. Así que todo este tiempo el otro pensaba que él era hetero. Ensanchó su sonrisa al imaginarse la reacción del mayor.

- ¿Chicas? ¿Quién ha hablado de chicas? - cogió su copa manteniendo su sonrisa de lado. Sorbió el líquido rojo de su vino.

- Vamos, todo el mundo sabe lo mujeriego que eres. - Arioka quitó importancia al brillo de malicia que topó en los ojos del otro. Cogió la servilleta y se limpió las comisuras de sus labios.

- ¿Mujeriego? Vuelvo a decir, ¿quién ha hablado de mujeres? - recalcó la pregunta.
Arioka no sabía a qué se referia, estaba confuso. 

- ¿Qué quieres decir? - se atrevió a preguntar, no sabía por dónde estaba yendo la conversación, estaba bastante perdido en estos momentos. 

Ryosuke sonrió divertido al ver la confusión del mayor. En la mente del mayor no cabía la posibilidad de que él fuese homosexual. Ya había dado por hecho que sus frecuentes "compañías" eran por mujeres. A ver, si es verdad que casi todas las revistas mostraban fotografías de él con modelos o actrices, pero luego, por la noche, se iba con hombres y ellas solamente quedaban dormidas.

Yamada se apoyó en la mesa acercándose así al mayor que seguía en su sitio esperando su respuesta. 

- Mis "compañías" no son mujeres... - hizo una pausa en la que miró fijamente los ojos de Daiki. - Normalmente, son hombres. - le sonrió coqueto.

Arioka abrió los ojos enormemente. Que su compañía eran... ¿hombres? ¿Salía con hombres? Su boca poco a poco se fue abriendo también. Su mente le jugó una mala pasada al imaginarle teniendo relaciones íntimas con un hombre, besando a un hombre, sudando, compartiendo el mismo calor...

- ¿Pasa algo? - la sonrisa de Yamada no podía ser más grande, y más viendo el prominente sonrojo que apareció en el rostro del otro. - ¿Algún problema con ello? - siguió preguntándole al ver que no obtenía respuesta.

El otro negó con la cabeza, de repente un calor le había llenado el cuerpo al imaginarse todas esas escenas del menor. No entendía por qué había imaginado esas cosas, ni tampoco el calor que le había recorrido. 

Yamada prosiguió con su cena con una pequeña sonrisa. Daiki le observaba, miraba todas las facciones del menor. Escrutándole con la mirada. Se dio cuenta de lo guapo que era, bueno, ya se había dado cuenta en la sesión de fotos. Era bastante varonil para la altura que tenía, de hombros anchos que le seguían unos brazos fibrados. El pecho era bastante ancho al igual que su espalda. El pelo negro que le caía revelde en la frente le daba un toque salvaje. Sus pestañas, largas y negras enmarcaban unos grandes y rasgados ojos marrones. Su nariz, ancha y respingona. Y esos labios carnosos y rosados que parecían tener un brillo coqueto.

Se sorprendió nuevamente mirándole. Se había pasado toda la tarde observándole, mirando cada faceta, cada gesto, cada sonrisa. La verdad que Ryosuke sabía captar la atención de cualquiera, incluso la suya. "Así que es gay eh..." pensó para sí. Sonriendo levemente sin darse cuenta. 


Fin del cap.4

¿Qué os ha parecido? Ahora ya sabemos que Chinen es el jefe de Takaki e Inoo.
¿Quién creéis que pueda ser el interés de Takaki? ¿Puede que sea Inoo? ¿O será otra persona?
¿Cómo reaccionará Daiki ahora que sabe que Yuto es homosexual? ¿Chinen conseguirá preguntarle directamente a Yamada lo que le preocupa? ¿Es amor lo de Chinen?
¡Espero vuestras respuestas!
¡Seguir esperando más en los siguientes caps! ^^
Mimi-chan desta~~

3 comentarios:

  1. Ese Yamada me gusta y luego en pareja con Daiki ¡Viva el AriYama pues! La verdad amo, a esa pareja ewe aunque el Yamachii está intenso, de ahora en adelante no importa lo que tardes, tienes de vuelta a tu fiel lectora. Gracias

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  2. OMG!!!!!
    Espero que sea Inoo, porque la verdad no quiero que vuelva a sufrir Inoo-chan por que no le correspondan (por más fan del TakaChii que yo sea X'D)
    Me encanta Ryo-chan y sé que por más deseo sexual que sienta por Daiki, sé que va a caer rendidito a sus pies.
    Estaré esperando ansiosa el siguiente capítulo <3

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  3. Ay, no te has ido. No te vayas :c me pondré a leer en fic.

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